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"LO ESENCIAL ES QUE TODOS TOMEN CONCIENCIA LO QUE SIGNIFICA"
Violencia de género en Chacabuco, entrevista a la Titular de la Comisaría de la Mujer
Fecha de Publicación: 19/10/2015 | Policiales

Daniela Montes, titular de la Comisaría de la Mujer y la Familia de Chacabuco -y además la primera mujer chacabuquense que alcanzó el grado de comisario-, responde a esta pregunta, para luego explayarse en otros puntos de este complejo tema.

"En estos últimos dos años, la violencia de género ha logrado traspasar el umbral de una cosa privada, que no se le cuenta a nadie, a yo quiero que la gente sepa lo que me pasa. El traspaso del umbral tiene sus beneficios y tiene sus costos. El costo es que, a veces, las víctimas no están preparadas para lo que se viene atrás de hacer público su problema. En el orden local, hemos tenido un caso que tomó resonancia a nivel nacional. Hay medios de comunicación que parecen tener una necesidad de morbosidad al tratar el tema: ¿dónde le pegó?, ¿cómo le pegó?, ¿cómo lo hacía?, ¿qué cara ponía?, ¿qué ropa tenía puesta? La sociedad tampoco está preparada como para absorber correctamente la violencia de genero. Hasta los que estamos en esto hace tiempo, es hasta casi normal hablar con una víctima de violencia de género sobre lo que le pasa y lo que le pasó, pero el común de la gente recién ahora está tomando conciencia de este problema, y carga con todos los mitos y con las opiniones de quienes leyeron dos renglones sobre violencia de género y se largan a hablar, lo cual es de temer. Con eso hacen preguntas o hacen comentarios que empiezan a generar en la víctima un efecto que no es del todo positivo".
"Esa sería la parte negativa -agrega Daniela-. La parte positiva es que, a raíz del ejemplo de todas estas mujeres que han tenido la oportunidad de decir que han sido o son víctimas de violencia de género, muchas otras entendieron que no son las únicas que están pasando por esto y que hay un montón de herramientas a partir de las cuales pueden empezar a salir de esa situación. Siempre recalco lo mismo porque hoy seguimos encontrándonos con gente que dice yo hice 60 denuncias y nadie hizo nada. A nosotros también nos dicen vine tres veces a hacer la denuncia y ustedes no hicieron nada. La problemática de la violencia es dinámica; hay una historización de la violencia; hay un hecho específico y presente, por el cual la víctima se acerca a denunciar, y las medidas cautelares y las procesales se diluyen en el tiempo. Tienen un tiempo de duración al cabo del cual hay que renovarlas o modificarlas, o tomar otras más drásticas. Con buen tino, el Juzgado de Paz local, salvo cuestiones específicas en las que la urgencia amerita una medida cautelar contundente, siempre trata de ir con medidas cautelares de menor a mayor impacto, de acuerdo a la evolución de la problemática. Obviamente que si tenemos víctimas que están planteando situaciones en las que su vida está en riesgo, no vamos a empezar con una medida cautelar de apercibimiento o de aviso al agresor, directamente vamos a las más contundentes".
"Generamente, quien sufre la problemática de la violencia soportó durante mucho tiempo estos episodios, y requiere una respuesta rápida. La respuesta rápida se traduce en que yo vengo con veinte años de problemas y necesito que me los solucionen ya. Uno trata, pero sabemos, y lo indica el sentido común, que no es posible. Hay todo un proceso, primero, de autorrecononocimiento de la víctima como tal. Una víctima de violencia es una persona a la que hay que reconstruir, que se reconozca a sí misma como persona, porque hay veces que no tienen ni siquiera la capacidad de mirarse a un espejo, por ejemplo. Dicen me miro al espeje y veo la cara de él; esa es una víctima a la que hay que prestarle muchísima atención porque está totalmente desdibujada como persona. Eso no lo vamos a solucionar con una denuncia ni con una intervención preventiva de la Comisaría; lleva un trabajo mucho más profundo en el que hay que sostenerla emocionalmente y desde otro lugares, como por ejemplo, vivo con él y si me voy no tengo dónde ir, tengo los nenes de los cuales no me quiero separar. Un gran temor es si lo denuncio, tengo miedo de que me saquen los chicos. Hay un montón de cuestiones. A la sociedad le falta mucha información en cuanto a lo que pasa y a los beneficios de judicializar la problemática de la violencia. Nuestro camino es decir no nos paremos en el lugar del morbo o de juzgar, que es d otro gran problema que tenemos como sociedad. Así como está el famoso la pollerita corta o el escote en los casos de abuso, para los casos de violencia está el ¡pero viste cómo tenía la casa!, ¡no atendía a los chicos! Una víctima de violencia va, de a poco, perdiendo las ganas de atender su casa, de atender a sus hijos, entonces, no debemos evaluar si lo merece, por cómo está o qué es lo que hace. Nadie, nadie, por ninguna circunstancia, merece ser víctima de violencia. Hoy seguimos escuchando ¡sí, le pegó, pero viste lo que hizo! No. Hay otras alternativas, hay otras herramientas, hay un montón de otros medios para que, si las cosas no están funcionando dentro de una pareja o de un núcleo familiar, se pueda encontrar una solución sin llegar a la violencia. Y si no se pueden solucionar, nos abrimos como núcleo familiar y cada uno, desde su lugar, trata de reacomodar lo que le corresponde, pero no es el medio ni el modo recurrir a la violencia, bajo ningún punto de vista".

Tareas integradas

"Llevamos una estadística, que no ha tenido picos de ascenso o descenso -explica la responsable de la Comisaría de la Mujer-. Venimos trabajando con la misma cantidad de casos, lo que sí hay y que nos alarmó, aunque ahora ha cesado un poco, es el nivel de violencia, el modo. Se vieron casos muy alarmantes, que ahora han cesado un poco probablemente por esta rueda que gira y gira: uno recibe los casos, logra las medidas cautelares, logra disipar la problemática y que no vuelva a suceder. Cuando hablamos de casos recibidos por mes, son casos nuevos que, en un 90 por ciento del número total, son personas que por primera vez pisan una comisaría. Uno los puede solucionar en tanto y en cuanto se trabaje en una red en la que están involucradas Seguridad, Salud, Justicia y también el área social y la Escuela. A la problemática de la violencia, si no se la aborda desde todos los ámbitos, juntos y a la vez, es imposible abordarla. Si todos no están en conocimiento de esta problemática y no saben cómo actuar ante ella, es difícil que la víctima pueda recorrer el camino. La denuncia es anecdótica en tanto y en cuanto no hacemos algo más por esa víctima. Si viene, denuncia y nos quedamos con que con eso ya cumplimos nuestra función, quedan muchas historias truncas. Cuando se habla de violencia, es muy amplio e intersectorial el trabajo que hay que hacer. Nosotros somos una de las tantas aristas de una figura que compone la violencia de género, en la que si no nos vamos manteniendo todos contactados, difícilmente lleguemos a un buen resultado".
"Lo que vamos a retomar -conitnúa diciendo-, y que quedó planteado en la Mesa Intersectorial de Violencia Familiar y esperamos que exista el compromiso, es empezar a trabajar con Educación, que es donde tenemos el foco más fuerte de detección de casos. La conducta violenta se aprende en la temprana infancia, es uno de los puntos en los que debemos prestar atención y debemos detectar, a través de esos niños, lo que está pasando en la casa, porque los podemos salvar a tiempo. No todo niño que proviene de un hogar violento va a ser violento; no toda niña que proviene de un hogar violento, necesariamente será víctima de violencia, pero hay un plus en la condición de que están propensos o pueden ser potencialmente más proclives a tener este tipo de conductas. Entonces, si estamos diciendo que es una conducta que se apren¬de en la temprana infancia, a raíz de los vínculos que el niño ve en su casa, vamos a ver qué es lo que pasa ahí, vamos a ver de qué forma se puede llegar a esos niños. Lo primero que hay que hacer es trabajar con los adul¬tos que están a cargo de esos niños, que son los docentes y los equipos de las escuelas. Para eso, este año, en la Mesa, elevamos un proyecto de educación para empezar a trabajar con los diferentes equipos, para ver de qué manera abordar a los niños, ver cuáles son los factores a los que hay que prestarles mayor atención, cuáles son los indicadores; sacar un temor que está muy instalado en los docentes o en quienes inte¬gran los equipos, que es el de si denuncio al papá o la mamá, ¿qué me puede pa¬sar a mí como ciudadano?. Estamos en un lugar donde, medianamente y de algún lugar, todos nos conoce¬mos, todavía, entonces es como que no me gusta ir a denunciar a un papá al que después me voy a encontrar en el supermercado. No me gusta y hasta me da miedo. Entonces, hay que sacar esos miedos, fortalecer la idea de los adultos que están a cargo de estos niños, para poder empezar a trabajar".

Educar sobre violencia

"Educar a la sociedad, sobre esta problemática, es algo que intentamos desde hace seis o siete años, y nos queda muchísimo por hacer, pero al común la gente le cuesta muchísimo acercarse a los lugares donde se está hablando de violencia de género. Le cuesta por esa cosa de qué van a pensar si estoy en un lugar así; si voy a una reunión sobre violencia van a estar pensando que soy víctima, o que lo es mi hermana. Es cuestión de batallar y batallar. Ahora se nos aproxima el 24 de noviembre, que es el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer y vamos a salir a la calle, al igual que lo hacemos cada 8 de marzo, Día Internacional de la mujer.

Autor: Eduardo Carboni
Fuente: Diario de Hoy


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