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40 AÑOS DEL ÁLBUM BLANCO DE LOS BEATLES
El disco que cambió la historia
Fecha de Publicación: 13/12/2008 | Música, Internet, Cine & TV

Son 30 canciones, casi todas memorables, repartidas en un álbum doble. Muchas de ellas concebidas durante el retiro espiritual a la India con el gurú Maharishi. Representan también el comienzo del proceso de separación de la banda. Los Beatles casi no se hablaban entre sí. Aquí, un viaje por aquel 1968 y el significado del álbum en la historia de la música popular…


Iba a llamarse Casa de muñecas, como la polémica y magnífica obra que el dramaturgo noruego Henrik Ibsen estrenó en 1879. Pero los Beatles llegaron tarde con la idea: la banda de rock progresivo Family picó en punta, y pocos meses antes editó su debut: Música en una casa de muñecas. ¿Y quién tiene ganas de pensar en un nombre nuevo cuando ya te tiraron abajo el muñeco (y la casa)? Los Cuatro Magníficos cortaron por lo sano y decidieron que el nuevo disco (doble) se titularía The Beatles, a secas. Y eligieron una portada nívea, blanca y despojada, lo más lejos posible de la parafernalia colorida de su anterior Sargento Pepper. No mucho tiempo después, cuando los fans se cansaron de la pregunta: ¿Cuál The Beatles decís, la banda o el disco?, el Album Blanco consiguió su apodo definitivo. Y el paso a la historia.



Hey Jude



El 22 de noviembre de 1968, la friolera de treinta y dos temas que los Beatles venían acuñando se convirtió, por fin, en objeto sonoro. Dos de las canciones (Hey Jude y Revolution) aparecieron antes y aparte, sublime punta de lanza, como las dos caras de un single editado en agosto (y el primero bajo su nuevo sello: Apple).



Revolution


No habían sido tiempos sencillos, los tiempos de esta prolífica y desaforada racha compositiva. El manager beatle, Brian Epstein, había muerto por sobredosis accidental. El filme Magical Mystery Tour había sido un fracaso para la crítica. Paul se separaba de su novia John, de su esposa y madre de su hijo Julian. La misteriosa Yoko Ono aparecía en escena (el mono, la llamaban las bestias todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi mono, respondió Lennon). Los cuatro músicos se metieron de cabeza en las faldas del Maharishi Mahesh Yogi, un señor a quien conocieron en Gales y a quien siguieron luego hasta la India. El ashram (refugio espiritual) del Maharishi resultó un lugar adecuado y quieto -a priori- para la concentración y la inspiración musical. Y, a contramano de las sospechas de que el resultado sería un ramillete de odas místicas, la lista de nuevas canciones acabó conformando el álbum con más variados estilos de toda la historia de la música popular de este lado del mundo: ska (Ob-la-di Ob-la-da), rock playero (Back in the USSR), country-western (Rocky Raccoon), proto-metal (Helter Skelter), baladas acústicas, soul, blues británico, rock & roll, folk... y su ruta hacia la eternidad.

Pero no perdamos de vista al Maharishi: si bien los cuatro músicos quedaron muy desilusionados ante este discutible prócer que llegó al punto de registrar Meditación Trascendental como ¡marca comercial! (véase la página de internet http://www.tm.org/), su barbada figura también disparó varios versos, hoy convertidos en clásicos. Lennon no tuvo ningún empacho en contarle su decepción al mundo: Sexy Sadie llevaba originariamente

Autor: Gloria Guerrero
Fuente: Diario Clarín


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